volcan paricutin

grupo de turistas de Guanajuato

Desde el Bosque Michoacano al Cráter del Paricutín: Aventura de Senderismo Puro con Amigos de Guanajuato.

Senderismo puro para llegar al cráter del volcán Paricutín en Michoacán. Partiendo de las Cabañas de Patzingo centro Ecológico para todas las familias. Un lugar en el bosque Michoacano. En lo más profundo del bosque de Michoacán, donde el aire huele a pino, la tierra es volcánica y el silencio se mezcla con el canto de los pájaros, un grupo de amigos y turistas del Estado de Guanajuato emprendió una travesía inolvidable: llegar caminando al cráter del legendario Volcán Paricutín, partiendo desde «La Pluma», un centro ecológico enclavado entre árboles centenarios y espíritu de comunidad.

La Pluma: punto de partida para almas aventureras

Llegaron en su transporte, algunos desde León, otros desde Celaya, Dolores Hidalgo y Guanajuato capital. Eran familias, parejas, amigos de toda la vida y nuevos compañeros unidos por una misma intención: caminar juntos, sin prisas, sin motores, solo con senderismo puro como bandera.

Las Cabañas de Patzingo, construidas con madera local y energía renovable, les ofrecieron más que alojamiento: un refugio cálido, comida típica purépecha, agua de frutas, pan recién horneado y un recibimiento con copal. Para muchos, era la primera vez en la zona; para otros, una promesa cumplida.

Del bosque al volcán: 7 kilómetros de historia y lava

El grupo partió temprano, guiado por expertos de la comunidad, conocedores de cada vereda, de cada curva del terreno. La ruta comenzó entre árboles altos, respirando aire puro, y pronto cruzaron los campos de lava petrificada: un paisaje lunar que contrasta con el verdor del bosque.

En el trayecto, visitaron la famosa iglesia sepultada de San Juan Parangaricutiro, cuyas ruinas se mantienen en pie como testigo de la erupción de 1943. Allí, algunos rezaron, otros simplemente se quedaron en silencio. Es un lugar que obliga a detenerse.

Ascenso al cráter: donde el mundo se ve diferente

La última parte del recorrido fue la más desafiante y a la vez la más emocionante. Subir al cráter del Paricutín significa caminar sobre ceniza suelta, sintiendo cómo cada paso te conecta con la fuerza de la tierra. Al llegar a la cima, el viento frío soplaba fuerte, como un susurro del volcán que duerme, pero nunca muere.

Desde arriba, el grupo de guanajuatenses gritó de emoción. Tomaron fotos, comieron algo, y varios simplemente se sentaron a contemplar la inmensidad. “Esto es algo que no se compra, se vive”, dijo uno de los padres, mientras su hijo adolescente le tomaba una foto con el cráter de fondo.

El regreso: más ligero, más sabio

Al volver a las cabañas, entre bromas, ampollas y abrazos, todos coincidieron en lo mismo: la experiencia había valido cada paso. En la fogata de la noche compartieron anécdotas, cantaron canciones de su tierra, y agradecieron a los guías y anfitriones por su calidez y por cuidar un lugar tan especial.

Este no fue solo un viaje al cráter de un volcán. Fue un reencuentro con la naturaleza, con la amistad, con el esfuerzo colectivo. Un senderismo puro que dejó huella, no en la lava, sino en el corazón.

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Fotografías del Recorrido al Cráter del Volcán Paricutín.

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2 comentarios

  1. me interesa ir a visitar el volcán, tendrán salidas en camionetas somos dos adultos, una niña de 12 años y un joven de 17

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