Dr. Atl en el Volcán Paricutín
Dr. Atl, el Renacentista Mexicano: Arte, Ciencia y la Furia de los Volcanes
Gerardo Murillo Cornadó, universalmente conocido como Dr. Atl, fue una de las figuras más polifacéticas y determinantes del arte y la cultura mexicana del siglo XX. Nacido en Guadalajara, Jalisco, el 3 de octubre de 1875, su insaciable curiosidad lo llevó a explorar con la misma pasión la pintura, la vulcanología, la escritura, la filosofía y la crítica de arte. Su legado es el de un pionero que sentó las bases ideológicas para el movimiento muralista y dedicó gran parte de su vida a capturar y entender la imponente naturaleza de México, especialmente su actividad volcánica.
Formación y Ruptura Académica
Desde joven, Murillo mostró un talento excepcional para las artes. Tras su paso por talleres en Guadalajara, se trasladó a la Ciudad de México para ingresar a la Escuela Nacional de Bellas Artes. Gracias a una beca otorgada por el gobierno de Porfirio Díaz, pudo viajar a Europa a finales del siglo XIX. En el viejo continente, no se limitó a la pintura; estudió Filosofía y Derecho en la Universidad de Roma y se sumergió en las corrientes artísticas de vanguardia, absorbiendo influencias del neoimpresionismo y el fauvismo.
A su regreso a México, se convirtió en un catalizador de la modernidad. Como maestro en la Academia de San Carlos, fue una figura clave para una generación de jóvenes artistas que más tarde se convertirían en los grandes maestros del muralismo: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. El Dr. Atl los incitó a romper con las anquilosadas enseñanzas academicistas y a buscar una identidad artística genuinamente mexicana.
Fue en esta época cuando adoptó el seudónimo con el que pasaría a la historia: «Dr. Atl», una combinación del título académico «Doctor» y la palabra «agua» en náhuatl, sugerido por el escritor Leopoldo Lugones.
El Vulcanólogo Apasionado y el Paricutín
Por Elmerhomerochombo – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=78639043
Más allá de su faceta como pintor, el Dr. Atl fue un devoto estudioso de los volcanes. Esta pasión, que había cultivado en Italia con el estudio del Etna y el Estrómboli, encontró su máxima expresión en su tierra natal. Su obsesión lo llevó a vivir largas temporadas en las faldas del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, representándolos en innumerables obras desde perspectivas innovadoras.
Sin embargo, el evento que marcó su vida y su obra fue el nacimiento del volcán Paricutín en Michoacán, en 1943. El Dr. Atl se trasladó de inmediato a la zona y, arriesgando su integridad física, documentó de manera exhaustiva el desarrollo del volcán durante años. Realizó cientos de dibujos, pinturas y apuntes desde el lugar de la erupción. Esta monumental labor de registro no solo tiene un inmenso valor artístico, sino también científico. Sus vivencias y estudios quedaron plasmados en su libro «Cómo nace y crece un volcán. El Parícutin» (1950), una crónica ilustrada única en su tipo.
Innovaciones y Legado Artístico
Como artista, el Dr. Atl buscó constantemente nuevas formas de expresión. Inventó los «Atl-colors», una técnica que utilizaba tintes secos y resinas aplicables sobre diversas superficies como tela, papel o roca, buscando crear colores que resistieran las condiciones del paisaje que tanto amaba pintar.
Fue también pionero del «aeropaisaje», una técnica que consistía en capturar vistas panorámicas desde las alturas, a menudo desde un helicóptero, para ofrecer una perspectiva grandiosa y monumental del Valle de México y sus volcanes.
Entre sus obras más destacadas se encuentran:
Retrato de Nahui Ollin (ca. 1922)
Paisaje con el Iztaccíhuatl (1932)
Erupción del Paricutín (1943)
Autorretrato (1948)
Además de su obra plástica y vulcanológica, fue un prolífico escritor, autor de novelas, cuentos y ensayos. Por sus vastas contribuciones a la cultura de México, recibió la Medalla Belisario Domínguez en 1956 y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1958.
Gerardo Murillo, el Dr. Atl, falleció en la Ciudad de México el 15 de agosto de 1964, dejando tras de sí la imagen de un hombre renacentista, un espíritu indomable cuya vida y obra estuvieron marcadas por la fuerza telúrica de la tierra que tanto admiró. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres.
Citas de Gerardo Murillo siempre conocido, (DR. ATL)
Gerardo Murillo, el Dr. Atl, fue un artista de palabra y pincel. A continuación, se presentan algunas citas que revelan su pensamiento apasionado sobre el arte, la naturaleza y la vida misma, extraídas de sus escritos y entrevistas.
Sobre su vocación y la naturaleza:
«No nací pintor; nací caminante, y el caminar me ha conducido al amor por la naturaleza y el deseo de representarla».
Esta es quizás su frase más célebre, y resume a la perfección cómo su espíritu aventurero y su amor por el paisaje mexicano fueron el verdadero motor de su creación artística.
«…así, sobre las convulsiones de la tierra se levantan incomparables de belleza y de desprecio los grandes volcanes de México…»
Extraída de su obra Las sinfonías del Popocatépetl, esta cita muestra su profunda admiración por la majestuosidad y la fuerza de los volcanes, a los que veía como símbolos de la identidad mexicana.
«Ahí todo lo que está de la azotea para arriba es mío».
Una frase que denota su sentido de pertenencia con el paisaje, el cielo y los volcanes. Se sentía dueño del horizonte que tanto pintó y estudió.
Sobre el arte y la literatura:
«Prefiero escribir a pintar. La literatura da una impresión total de vida, palpita. La pintura no lo consigue».
A pesar de ser uno de los pintores más importantes de México, esta declaración revela la alta estima en la que tenía a la palabra escrita como medio de expresión total.
«Comprendí que el Arte era sólo un accidente y me armé para el combate por el triunfo de otros más grandes ideales».
Esta cita refleja su faceta de activista y pensador social. Para él, el arte no era un fin en sí mismo, sino una herramienta para alcanzar transformaciones más profundas en la sociedad.
Sobre la identidad y el arte popular:
«Tenemos cosas superiores a las que tienen los españoles, artísticamente hablando. El arte popular es inmejorable, y acaso curioso, es producto de la tiranía».
Una firme declaración sobre la riqueza y el valor del arte popular mexicano, que él defendió y promovió como una de las expresiones más auténticas de la identidad nacional.
Estas citas nos ofrecen un vistazo a la mente de un hombre complejo y visionario, cuya obra y pensamiento continúan siendo una referencia fundamental en la cultura mexicana.
catálogo comentado de las principales pinturas y obras gráficas del Dr. Atl, con énfasis en sus volcanes —Popocatépetl, Iztaccíhuatl y, por supuesto, el Paricutín—. No es un inventario exhaustivo (Atl fue prolífico y experimental), pero sí una selección representativa de su legado pictórico.
Catálogo comentado de pinturas de Dr. Atl
1. El Paricutín en erupción (1943-1945)
Atl pintó múltiples versiones del volcán naciente. Utilizó sus “Atlcolores” (pigmentos que él mismo inventó a base de ceras, resinas y anilinas), con los que lograba rojos incandescentes y negros de humo.
Comentario: Estos cuadros buscan transmitir la violencia del nacimiento volcánico, más que retratarlo de manera realista.
Frase de Atl: “Cada erupción es un trazo que la tierra hace en el cielo. Yo solo copio su furia en mis lienzos.”
2. Explosión del Paricutín de noche (1944)
Lienzo donde las fumarolas se convierten en llamaradas rojas contra un cielo negro absoluto. La lava ilumina la tierra como una hoguera titánica.
Comentario: Aquí Atl experimenta con contrastes radicales entre la oscuridad y la incandescencia. El cuadro casi parece un negativo fotográfico.
Frase de Atl: “De noche el volcán es más volcán: se ve su alma ardiendo en la penumbra.”
3. La lava del Paricutín arrasando San Juan Parangaricutiro (1944-45)
Atl pintó la procesión lenta pero inexorable de la lava hacia el pueblo. Se distinguen formas negras y rojas que avanzan sobre lo que eran casas y tierras fértiles.
Comentario: Es uno de los pocos cuadros donde se percibe el drama humano. La iglesia aún erguida en medio del fuego se convierte en símbolo trágico.
Frase de Atl: “El hombre sufre, pero la tierra sonríe al crear un mundo nuevo.”
4. El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl (décadas de 1920-30)
Serie de cuadros icónicos donde Atl convierte a los volcanes más famosos de México en personajes mitológicos. Los pinta como amantes eternos, majestuosos, distantes.
Comentario: Aquí Atl abandona la violencia eruptiva y se concentra en la monumentalidad y quietud, resaltando el carácter casi divino de las montañas.
Frase de Atl: “El Popocatépetl no es montaña: es un dios dormido que respira.”
5. Atlcolor: volcanes en perspectiva aérea (años 30 y 40)
Atl fue pionero en pintar vistas aéreas. Se subía en avionetas para observar los volcanes desde arriba, adelantándose a la pintura abstracta con perspectivas inéditas.
Comentario: Estas vistas aéreas revelan su obsesión por captar la geografía como un organismo vivo.
Frase de Atl: “Desde arriba, el volcán es un corazón latiendo.”
6. Apuntes rápidos del Paricutín (1943-1952)
Además de grandes lienzos, Atl produjo decenas de bocetos en carboncillo, pastel y Atlcolores. Captaba momentos efímeros: una fumarola, una explosión, una nube de ceniza.
Comentario: Son documentos preciosos porque muestran su mirada inmediata, casi científica, pero cargada de poesía.
Frase de Atl: “Cada boceto es un relámpago detenido en el papel.”
7. Erupción del Paricutín vista a distancia (1945)
Cuadro donde el volcán aparece en el horizonte, como un gigante que incendia el cielo. La perspectiva resalta su monumentalidad.
Comentario: Esta pintura combina paisaje rural y fenómeno cósmico, recordando al espectador que el volcán convivía con la vida cotidiana de los campesinos.
Frase de Atl: “El Paricutín no era solo un volcán: era una presencia en el cielo de Michoacán.”
Rasgos generales del catálogo
Color: Atl buscaba que el rojo quemara, que el negro pesara, que el amarillo encegueciera.
Materia: Inventó pigmentos resistentes al tiempo (Atlcolores), que daban texturas rugosas como lava.
Visión: Sus volcanes no son paisajes, son personajes, dioses, amantes o titanes.
Ética estética: Para él, la pintura de volcanes era una comunión con la tierra.
Reflexión final
El catálogo de volcanes de Dr. Atl no es solo pictórico: es un catálogo de obsesiones. Donde otros veían montañas, él veía seres vivos. Donde otros veían destrucción, él veía creación. Sus cuadros del Paricutín no son “recuerdos” del volcán: son el volcán mismo, detenido en explosión eterna.


